Muchas veces escuchamos de investigación e innovación, sin embargo podría pasar que desconocemos que hay más allá de estas palabras y sobre todo cómo es que llegan a enlazarse entre sí, para empezar ¿Que es realmente Investigación? Investigación desde el punto de vista académico no es otra cosa que una serie de actividades que se desarrollan con el propósito de aumentar y/o generar conocimientos en una determinada rama de la ciencia (ciencias humanas, sociales, medico-biológicas, etc.).

No obstante, pocas veces se presta atención sobre cuál es el verdadero impacto de la investigación en la sociedad, este podría ser enorme si lo analizamos desde el punto de vista de la innovación. Un ejemplo de ello se podría citar a la máquina de vapor que fue inventada por Thomas Newcomen a inicios del siglo XVIII pero fue James Watt quién después de más de un siglo logró perfeccionar la técnica. Ahora bien, durante todo ese siglo varios científicos realizaron diversas modificaciones a la versión inicial de Newcomen, sin embargo después de un largo trabajo se llegó al producto final de Watt, por lo que tenemos una larga lista de investigaciones que finalmente devinieron en una innovación, dicha innovación fue el punto de partida de un proceso que produjo una serie de transformaciones tecnológicas y económicas, proceso que se inició en Gran Bretaña, se extendió décadas después a gran parte de Europa y posteriormente a los Estados Unidos de Norteamérica, proceso que la historia conoce como Revolución Industrial.

Debemos considerar que muchos productos y/o servicios que son resultado de la investigación, al tener aplicación industrial tienen la capacidad de llegar al sector productivo a través de la transferencia de tecnología, únicamente cuando este producto y/o servicio es introducido en la industria se habla de innovación propiamente dicha. Para ilustrar lo anteriormente mencionado – la relación entre investigación e innovación – tomaremos como ejemplo la penicilina, que es en la actualidad el antibiótico por excelencia, cada vez se van sintetizando nuevos fármacos de esta familia de medicamentos, a pesar que mundialmente se le atribuye todas las bondades de la penicilina a Sir Alexander Flemming, incluso éste fue galardonado con el Premio Nobel de la Medicina en el año  1945 finalizada la segunda guerra mundial, ya que la penicilina salvó muchas vidas en los campos de batalla a partir de 1941 cuando fue introducida como antibiótico, no obstante cuenta la historia que Sir Flemming la descubrió accidentalmente en su laboratorio el año 1928, trece años antes de que fuera introducida como antibiótico en humanos, éste la utilizaba únicamente como un antiséptico dentro de su laboratorio, sin imaginarse en que la penicilina podría ser un potente antibiótico; fue entonces que Florey y Chain, dos científicos británicos, comenzaron a realizar investigaciones de cómo darle un valor agregado a la actividad antibacteriana de la penicilina y usarla como antibiótico en humanos, fue así que luego de varias investigaciones y estudios preliminares se introdujo a la penicilina en el mundo terapéutico, y con el pasar de las décadas se ha convertido en lo que es hoy en día, la innovación más importante de la industria farmacéutica.

En la actualidad hay países que basan su economía en la investigación e innovación, como es el caso de Israel. A pesar que el pueblo hebreo cuenta con una historia antiquísima, el Estado de Israel no posee ni siete décadas de existencia; teniendo una población aproximada de 8 millones de habitantes y una superficie de 20700 km2 (menos población que la ciudad de Lima y una superficie ligeramente mayor a la Reserva de Pacaya Samiria en la Amazonía peruana), sin embargo este novel país ha logrado un crecimiento económico a los que muchos denominan el “milagro israelí”, cuyo eje central gira justamente en la innovación. Esto se ha logrado por muchas razones, entre ellos se puede mencionar que fueron los pioneros en establecer una interconexión entre Universidad-Empresa-Estado, gracias a los Centros de Transferencia Tecnológica, una iniciativa del poder ejecutivo israelí que busca fomentar el emprendimiento en los investigadores; para el ingeniero y/o científico que hace investigación en Israel es indispensable buscar y encontrar un fin comercial a los resultados de sus investigaciones y que estas devengan en un proyecto empresarial. A todo esto se puede añadir que Israel invierte 4.2% de su PBI en Investigación y Desarrollo (I&D), siendo así el país que más invierte porcentualmente en I&D en el mundo.

No es coincidencia que en países como Israel u otros países desarrollados como los mencionados anteriormente al citar la revolución industrial, existan políticas públicas que promueven la investigación, en muchos de ellos existe incluso un Ministerio de Ciencia y Tecnología que busca ejecutar políticas ligadas a la innovación, en la región solo 3 países cuentan con tal ministerio, Brasil desde 1985, Argentina desde el 2007 y Chile donde la Presidenta Michelle Bachellet anunció su creación en enero último. En Perú aún no contamos con este ministerio sin embargo el CONCYTEC- Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica – viene en los últimos años desarrollando acertadamente políticas que fomentan la ciencia y e innovación. Asimismo hace algunos años empezó una reforma en la educación universitaria que conllevo la aprobación de la Ley 30220, conocida como la “Nueva Ley Universitaria”, ley que promueve tanto la investigación, la innovación y el emprendimiento. Por lo que se observa un clima favorable en lo que concierne a ciencia e innovación en nuestro Perú, que conllevaría un impacto positivo a nivel socioeconómico a mediano-largo plazo.

Por: Juan Manuel L. Isique Chávez  misique@unaaa.edu.pe

Químico Farmacéutico, MBA y estudios de postgrado en Inmunología en la Universidad Paris Descartes. Actualmente Director de Emprendimiento Científico y Tecnológico de la Universidad Nacional Autónoma de Alto Amazonas en la ciudad de Yurimaguas -Perú.

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