¿La curiosidad mató a César?

César M. Castromonte Flores estudió física en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), realizó su maestría, doctorado y un postdoctorado en el Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas, así como otros dos postdoctorados en las universidades de Rochester (USA) y Goiás (Brasil) respectivamente, trabajando en temas enfocados a la física experimental de partículas de altas energías. Actualmente es docente e investigador en su alma máter.


El común denominador de la mayoría de estudiantes de ciencias “exactas” es la curiosidad, esa parte nuestra que constantemente nos está preguntando el cómo, por qué y para qué de las cosas. César nos cuenta que él no fue la excepción, y la curiosidad siempre ha estado presente en su vida, es por eso que desde muy joven ya tenía decidido que quería estudiar una carrera relacionada con la ciencia, pero no fue hasta que llegó a su centro preuniversitario donde pudo descubrir lo maravilloso de la física de la mano de su profesor de física, quien siempre encontraba la oportunidad de tocar temas como la relatividad, mecánica cuántica y las partículas elementales, temas que usualmente no se tratan en la academia.

En su afán por querer saber más acerca de estos temas, es cuando encuentra en la literatura científica a genios más allá de Einstein, genios como Schrödinger o Dirac, genios cuya esencia te hace amar la física y te permiten encontrar la idea romántica de esta carrera. Con esta idea en un bolsillo y un sueño en el otro, decidió postular a física. César asegura haber tenido mucha suerte, puesto que en lo general, tomar esta decisión a una edad temprana de la vida es muy complicado, debido a que existen muchos factores que te pueden hacer cambiar de opinión.

Personas indicadas en el momento indicado

Su paso por el pregrado en la Universidad Nacional de Ingeniería solo estuvo lleno de buenas experiencias, excelentes profesores y grandes amistades. Él en su memoria guarda con mucho cariño a uno de los profesores más queridos de la Facultad de Ciencias, el profesor Holger Valqui, recuerda el espíritu crítico y el humor que siempre lo caracterizó y cómo sabía transmitir la física de una manera tan especial. Nos comenta que sus clases eran un gran ejemplo de que el tiempo es relativo. El tiempo en sus clases no se sentía, podían estar sentados por horas (que parecían minutos) y no dejar de prestar atención a lo que este gran profesor iba diciendo.

También nos comentó acerca de su paso por distintos grupos estudiantiles en la UNI, Su interés por estos grupos fue muy marcado, pero sentía que le faltaba algo en cada uno de estos. No fue hasta que en su último año de pregrado, las cosas comenzaron a direccionarse con la ayuda de otros dos profesores: Armando Bernui y Orlando Pereyra, ambos fueron piezas claves en su elección posterior. Con Armando Bernui aprendió incontables cosas; además de ser su profesor en el curso de Relatividad General, le dio a conocer algunas de las instituciones donde se podría realizar como científico, y como es lógico, estas instituciones estaban fuera del país.

En aquellos años (2001) la postulación a universidades en Estados Unidos o Europa eran extremadamente costosas. Recordemos que para el Perú eran épocas oscuras, puesto que veníamos recuperándonos de muchos años de crisis económica y terrorismo, por lo tanto se tuvo que prescindir de estos lugares. Las otras instituciones eran mucho más accesibles, puesto que solo se necesitaba valerte de tus conocimientos, estas instituciones eran el Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas (CBPF), Universidad Autónoma de México (UNAM) y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), todas estas, excelentes opciones. Por otro lado, la otra persona importante fue Orlando Pereyra, fue él quien introdujo a César en el mundo de la física de altas energías, obsequiándole dos CD’s, uno relacionado al proyecto ALICE, y el otro a un programa usado para el análisis de datos en física de partículas, ROOT 2.1.

ALICE actualmente es uno de los ocho detectores ubicados en el LHC dentro del  CERN.

Personas adecuadas en el momento adecuado para realizar el quiebre adecuado y poder continuar.

El viaje comienza, primera parada: Brasil

Después de haber rendido exámenes para el CBPF y CINVESTAV, solo le quedó esperar los resultados, los cuales fueron favorecedores pues había ingresado a ambas instituciones. Luego de analizar ambas opciones, CINVESTAV parecía ser la mejor, puesto que el CBPF no había dado ninguna noticia sobre becas de estudios, pero por asuntos burocráticos en el Perú esta oportunidad se perdió. Semanas más tarde, sin imaginárselo, César recibió una llamada. César no entendía nada de lo que le decían debido a que era portugués. Era el CBPF preguntándole si iba a aceptar la beca que se le estaba ofreciendo. Sorprendido, no lo dudó y aceptó. Once días más tarde su camino en el extranjero empezaba.

Así como le llegó la oportunidad de viajar a Brasil y estudiar en el CBPF, César tuvo la oportunidad de participar en varios grandes experimentos, entre ellos el E831/FOCUS, MINERvA y MINOS/MINOS+, siendo estos dos últimos experimentos enfocados en estudiar propiedades de los neutrinos. Primero como estudiante doctoral y luego como postdoctor, César embarcó hacia Norteamérica, llegando a Chicago, lugar donde se encuentra uno de los aceleradores de partículas más prominentes del mundo, FERMILAB. Como parte del experimento MINERvA, tuvo la oportunidad de participar en casi todas las etapas de este proyecto: diseño, construcción, calibración y toma de datos. Con el tiempo, César llegó a ser uno de los coordinadores de operaciones del detector MINERvA, y nos cuenta que este fue un trabajo muy arduo, pues debía estar pendiente de que el detector estuviera funcionando de forma óptima durante la toma de datos (que en general es 24 horas por día, los 7 días de la semana, no hay feriados), además de entregar y exponer reportes semanales, un trabajo extenuante pero fantástico.

Si es lo que te gusta y tienes vitalidad, aprovecha.

De regreso al Perú

Luego de entregarle su vida al laboratorio en FERMILAB por varios años, su salud pagó factura, pero no una tan cara como la que te daría la salud privada en Estados Unidos. César tuvo que responderle a los gritos de su cuerpo que vociferaba “hey, necesito un respiro”, a lo que finalmente respondió “ok, vamos a bajarle las revoluciones”. Para concretar lo que se propuso, César regresó a Brasil, pero por cosas de la vida tuvo que retornar a Perú, donde casi inmediatamente supo lo que quería hacer. Él no podía dejar de hacer lo que le apasionaba, investigar, y no encontró un lugar mejor que su alma máter, donde sabía que podía encontrar el material humano que necesitaba, sus estudiantes.

Con esto ya decidido, ocupó el puesto de docente e investigador, el cual hasta el día de hoy usa para transmitir sus errores y experiencias a los futuros científicos del país.

Hasta los 33 años uno es inmortal

La visión de un docente universitario

La Universidad Nacional de Ingeniería siempre se ha catalogado como una universidad científica y tecnológica, pero pareciera que sus autoridades pocas veces se han preguntado, qué es lo que realmente este título implica. La investigación debería ir de la mano con la docencia; sin embargo, en nuestro país no sucede esto y es común que la mayoría de profesores deje de lado la primera por diversos factores, como la necesidad natural de obtener recursos económicos, o porque sienten que la universidad y el estado no les brindan el apoyo necesario para poder tener un desempeño óptimo en ambas partes. Un problema enorme que muchas instituciones de educación superior en el Perú afrontan, y en particular las estatales, es que sus sistemas no están apropiadamente adecuados para favorecer a la investigación científica y tecnológica, haciendo que muchas iniciativas encuentren trabas en la parte legal, administrativa y/o logística, teniendo como consecuencia que los investigadores terminen perdiendo el interés por desarrollar sus investigaciones localmente.

La mayoría de científicos que se forman en el país suelen emigrar debido a que no encuentran las condiciones adecuadas, tanto en la parte académica como en la industria, siendo que esta última muchas veces, ni siquiera tiene un conocimiento completo de lo que el Perú forma en sus universidades. César nos comenta de que no existe un vínculo bien establecido entre el sector privado y el público, lo que hace falta es una política de reabsorción, el Perú no se ha dado cuenta aún de la gran cantidad de profesionales que forma y pierde debido a que no hay un puesto para ellos. Entonces, la inversión en estos profesionales no es retornada al país. La solución a esta problemática por muy sencilla que suene, es difícil. Los científicos deben involucrarse en política, y los políticos involucrarse en ciencias, para así tener gente que verdaderamente conozca y entienda qué es lo que se debe hacer en una sociedad como la nuestra.

El potencial que tienen los científicos en la industria es muy amplio, puesto que su formación y su pensamiento abstracto les da una capacidad de análisis muy amplia frente a muchos problemas concretos. Por poner un ejemplo, un físico puede llegar a desenvolverse perfectamente en el área de la economía, a esta rama se le conoce como econofísica, pero en el Perú poco o nada se sabe de esta y las ventajas que traería aplicarla.

Aunque la formación de un científico en una universidad nacional es de muy buena calidad, César identifica factores que disminuyen la calidad en la educación, algunos de los más grandes problemas son el poco interés de renovar continuamente los laboratorios, la poca o nula iniciativa de capacitarse para mejorar la manera de enseñar de parte de los docentes y la pérdida de apetito por el conocimiento en muchos jóvenes ingresantes, los cuales “piensan” que por sólo haber ingresado a la universidad merecen que se les facilite todo, cuando ingresar a la universidad es solo el primer paso difícil de una serie de pasos (tan o más difíciles) que van a tener que dar a lo largo de sus carreras.

Lo bueno es que con el pasar de los semestres, los estudiantes van adquiriendo madurez, pensamiento abstracto y crítico (entre otras habilidades), gracias a la dureza con la que se llevan los cursos, especialmente en la Universidad Nacional de Ingeniería, y esto se convierte a posteriori en los principales factores que ayudarán a que se desarrollen como científicos de calidad, nos cuenta César.

Los científicos deben involucrarse en política y los políticos en ciencias

La curiosidad, el motor que nos mueve.

Uno de los comentarios finales de César es que nunca dejemos de hacer preguntas, hay que recordar que la curiosidad es el motor que nos mueve, debemos esforzarnos mucho para lograr lo que nos apasiona pero nunca debemos olvidarnos de nuestra parte humana ni de las personas que apreciamos. La vida de un científico es difícil, podría parecer que estamos destinados a caminar solos por una senda llena de números e ideas, pero tratemos siempre de balancear las cosas. Dejemos que la curiosidad nos guíe pero siempre con un dedo en la tierra.

Y no, la curiosidad no mató a Cesar.

Frente a la duda, la máxima exigencia.