{"id":5377,"date":"2020-09-29T11:53:59","date_gmt":"2020-09-29T11:53:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cientificos.pe\/?p=5377"},"modified":"2020-09-29T20:17:30","modified_gmt":"2020-09-29T20:17:30","slug":"resena-del-libro-diez-razones-para-ser-cientifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cientificos.pe\/?p=5377","title":{"rendered":"Rese\u00f1a del libro &#8220;Diez razones para ser cient\u00edfico&#8221;"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Datos t\u00e9cnicos:<\/strong><\/h2>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>T\u00edtulo original:<\/strong> Diez razones para ser cient\u00edfico<\/li>\n<li><strong>Autor:<\/strong> Ruy P\u00e9rez Tamayo<\/li>\n<li><strong>A\u00f1o:<\/strong> 2013<\/li>\n<li><strong>N\u00famero de p\u00e1ginas:<\/strong> 147 p.<\/li>\n<li><strong>Idioma original:<\/strong> espa\u00f1ol<\/li>\n<li><strong>Edici\u00f3n:<\/strong> primera edici\u00f3n<\/li>\n<li><strong>Editorial:<\/strong> Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Colecci\u00f3n CENTZONTLE<\/li>\n<\/ul>\n<h2><strong>Foto de la portada del libro<\/strong><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-5388 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Diez-razones-apra-ser-cientificos-194x300.jpg\" alt=\"\" width=\"317\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Diez-razones-apra-ser-cientificos-194x300.jpg 194w, https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Diez-razones-apra-ser-cientificos-272x420.jpg 272w, https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Diez-razones-apra-ser-cientificos.jpg 527w\" sizes=\"(max-width: 317px) 100vw, 317px\" \/><\/p>\n<h2><strong>Rese\u00f1a del libro<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Diez razones para ser cient\u00edfico<\/em> es un breve y ameno ensayo escrito por el Dr. Ruy P\u00e9rez Tamayo a partir de su experiencia como investigador cient\u00edfico en el campo de la biomedicina. Esta obra, perteneciente a la colecci\u00f3n CENTZONTLE del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (M\u00e9xico), viene acompa\u00f1ada de diversas im\u00e1genes de conocidos cient\u00edficos; sin embargo, lo que resulta novedoso es que tambi\u00e9n se incluyan retratos de los cient\u00edficos mexicanos m\u00e1s destacados. Con la intenci\u00f3n de conocer m\u00e1s de sus trabajos, el autor presenta cortas biograf\u00edas al final del libro: <em>Semblanzas de cient\u00edficos ilustres<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro se divide, principalmente, en dos cap\u00edtulos. En el cap\u00edtulo I, el autor narra c\u00f3mo se hizo cient\u00edfico y \u201cno porque ilustre un camino habitual o favorable sino todo lo contrario, porque muestra la influencia impredecible de las contingencias individuales\u201d (p\u00e1g. 10). En ese sentido, a trav\u00e9s de diferentes etapas de su vida, P\u00e9rez Tamayo nos cuenta c\u00f3mo primero estudi\u00f3 medicina y c\u00f3mo, dentro de la carrera y gracias a la influencia de un amigo, se hizo cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo II, el autor presenta solo diez razones de las muchas que considera para ser cient\u00edfico. Empecemos a revisarlas:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Para hacer siempre lo que me gusta (p\u00e1g. 25 \u2013 38).<\/strong> Un tema recurrente a la hora de escoger una profesi\u00f3n es la vocaci\u00f3n; sin embargo, P\u00e9rez Tamayo afirma: \u201c(\u2026), no creo en las vocaciones, nosotros no hacemos bien lo que nos gusta, sino todo lo contrario, <em>a nosotros nos gusta lo que hacemos bien<\/em>\u201d (p\u00e1g. 25). M\u00e1s a\u00fan, esta afirmaci\u00f3n se refuerza con situaciones donde a medida que se perfecciona una t\u00e9cnica, pr\u00e1ctica, etc. se obtienen, cada vez, mejores resultados lo cual genera confianza y un mayor gusto por el trabajo. En el caso particular de los cient\u00edficos, el autor afirma que tienen la libertad de hacer siempre lo que les gusta, pero, como sabemos, hacer siempre lo que nos gusta no es garant\u00eda de conseguir resultados agradables, por ello, el cient\u00edfico puede llegar a experimentar situaciones de frustraci\u00f3n, angustia, entre otras. Tambi\u00e9n es razonable pensar que los gustos e intereses se modifican; sin embargo, el autor recalca que para el trabajo cient\u00edfico entendido como la exploraci\u00f3n de lo desconocido ello no sucede pues existen un sinf\u00edn de preguntas sin respuesta.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Realizar un trabajo correctamente, en este caso el cient\u00edfico, es sin\u00f3nimo de prestigio y reconocimiento; ello le ha permitido al autor tener la oportunidad de ser mentor de varios alumnos y entablar una de las \u201cpocas relaciones interhumanas tan satisfactorias\u201d (p\u00e1g. 37). A partir de su experiencia como profesor, P\u00e9rez Tamayo reflexiona acerca del papel de mentor en la carrera de los n\u00f3veles cient\u00edficos: \u201cLa regla de oro para evitarlo es muy sencilla: <em>gu\u00eda intelectual y t\u00e9cnica + no estorbar<\/em>\u201d (p\u00e1g. 38).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><strong>Para no tener jefe en el trabajo (p\u00e1g. 38 \u2013 50).<\/strong> Se puede pensar que esta raz\u00f3n no es aplicable a la labor cient\u00edfica; sin embargo, sucede todo lo contrario. Partiendo de un caso real y sencillo, P\u00e9rez Tamayo nos muestra lo que puede llegar a sucederle a un joven cient\u00edfico cuando se incorpora a un grupo de investigaci\u00f3n dirigido por un Gran Cient\u00edfico Generoso o un Gran cient\u00edfico Autoritario (academias alemanas durante los siglos XVI y XVII). En el primer caso, el joven, despu\u00e9s de seguir de cerca las indicaciones del mentor, al mostrar sus resultados es impulsado a seguir investigando, pero poco a poco es dejado solo con sus ideas y experimentos logrando explorar hechos inesperados. En el segundo caso, ocurre lo contrario. El joven investigador, a pesar de cumplir con las indicaciones, no puede trabajar con independencia intelectual. Es f\u00e1cil inferir que la independencia intelectual es importante en la carrera cient\u00edfica a partir de ese punto el cient\u00edfico no tiene jefe. De esta manera, el autor compara la investigaci\u00f3n cient\u00edfica con otras actividades creativas y la define como:<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>La ciencia es una actividad humana creativa cuyo objetivo es la comprensi\u00f3n de la naturaleza y cuyo producto es el conocimiento, generado por medio de un m\u00e9todo cient\u00edfico organizado en forma principalmente deductiva y que aspira a alcanzar el mayor consenso posible<\/em>\u201d. (p\u00e1g.41)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque debatible, la definici\u00f3n abarca dos t\u00e9rminos esenciales en la actividad cient\u00edfica: la creatividad y humanidad. Sin embargo, es pertinente agregar que para alcanzar la madures cient\u00edfica (se requiere estudios formales e inclusive estancias posdoctorales.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong>Para no tener horario de trabajo (p\u00e1g. 50 \u2013 58).<\/strong> Para P\u00e9rez Tamayo, la actividad cient\u00edfica no tiene un horario fijo. Los investigadores cient\u00edficos marcan sus propios horarios y disponen de tiempo para participar en reuniones acad\u00e9micas, congresos y visitar otros laboratorios. Esto \u00faltimo implica, en algunos casos, la movilizaci\u00f3n a otros pa\u00edses. En suma, el cient\u00edfico es due\u00f1o de su tiempo, pero ello implica que, para poder llevar a cabo su funci\u00f3n principal, la generaci\u00f3n de conocimiento, el cient\u00edfico debe serlo durante un \u201ctiempo absolutamente exclusivo\u201d (p\u00e1g. 52). Sin embargo, manifiesta el autor, la libertad que goza los cient\u00edficos, en especial los de Sudam\u00e9rica, impiden que se dediquen exclusivamente a su labor y tenga que compartirlo con actividades administrativas y de docencia. De esta manera, P\u00e9rez Tamayo agrupa en tres los miembros de la comunidad cient\u00edfica, en especial la del hemisferio sur: el investigador, el profesor y el administrador.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los investigadores son aquellos que desarrollan exclusivamente la actividad cient\u00edfica. Citando al autor: \u201c(\u2026) El inter\u00e9s primario de este Homo sapiens (\u2026) es el conocimiento cient\u00edfico <em>per se<\/em> (\u2026)\u201d. Seguidamente se encuentran los profesores cuyo objetivo no es ampliar el conocimiento cient\u00edfico sino difundirlo mediante la docencia. Y, finalmente, el administrador que se encarga de administrar las extensas redes de las instituciones cient\u00edficas. Estos \u00faltimos, tambi\u00e9n son cient\u00edficos, ya que, conocen la materia; sin embargo, en los pa\u00edses sudamericanos, y como lo menciona P\u00e9rez Tamayo, esto puede ser desfavorable pues genera la temida \u201cfuga de cerebros\u201d.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong>Para no aburrirme en el trabajo (p\u00e1g. 58 \u2013 75).<\/strong> Para el autor, esta es una de las razones m\u00e1s importantes y es que considera a la ciencia como una fuente inagotable de entretenimiento. Seg\u00fan su interpretaci\u00f3n, percibe al aburrimiento \u201c(\u2026) como una de las tragedias humanas, porque lo entiendo como la conciencia de estar perdiendo el tiempo (\u2026)\u201d (p\u00e1g.59). Sin embargo, podr\u00eda pensarse que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica puede ser aburrida, en tanto, se aplique el m\u00e9todo cient\u00edfico y este \u00faltimo sea entendido como un \u00fanico recetario. Pero para P\u00e9rez Tamayo, afirmaci\u00f3n que comparto, la heterogeneidad de las ciencias \u201c(\u2026) parece oponerse a la existencia de un m\u00e9todo cient\u00edfico \u00fanico, a menos que se integre con lo que tienen en com\u00fan todas las ciencias\u201d (p\u00e1g. 62). De esta manera, el autor hace un breve repaso por los cuatro esquemas principales que resumen el m\u00e9todo cient\u00edfico: inductivo-deductivo, priori-deductivo, hipot\u00e9tico-deductivo y el anarquista. Adicionalmente, P\u00e9rez Tamayo enumera los principios generales o \u201creglas del juego\u201d, como \u00e9l denomina, a un conjunto de reglas que la mayor\u00eda de los investigadores deben seguir:<\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>No decir mentiras.<\/li>\n<li>No ocultar verdades.<\/li>\n<li>No apartarse de la realidad.<\/li>\n<li>Cultivar la consciencia interna.<\/li>\n<li>No rebalsar el conocimiento.<\/li>\n<li>Los hechos tambi\u00e9n se equivocan.<strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><strong>Para usar mejor mi cerebro (p\u00e1g. 75 \u2013 87). <\/strong>P\u00e9rez Tamayo considera, a grandes rasgos, el trabajo cient\u00edfico como el tener buenas ideas y ponerlas bien a prueba. Dos cuestiones llaman la atenci\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo se consigue tener buenas ideas? y \u00bfc\u00f3mo se ponen estas ideas a prueba? Con respecto a la primera, el autor, despu\u00e9s de un breve repaso de ejemplos de ideas cient\u00edficas revolucionarias, manifiesta que las buenas ideas aparecen trabajando en un problema, conociendo la informaci\u00f3n relevante y las t\u00e9cnicas de exploraci\u00f3n de este. Para responder la segunda, el autor enumera cuatro tipos de pruebas: a) confirmaci\u00f3n completa de la hip\u00f3tesis, b) refutaci\u00f3n completa de la hip\u00f3tesis, c) resultados confusos y de interpretaci\u00f3n dif\u00edcil y d) serendipia. Es de esperarse que despu\u00e9s de haber pasado las pruebas, el cient\u00edfico debe dar a conocer su idea a trav\u00e9s de una publicaci\u00f3n cient\u00edfica. Es l\u00f3gico pensar que estas publicaciones, tambi\u00e9n, son evaluadas de manera cuidadosa. Todo ello, como agrega el autor, se genera a partir del buen uso del cerebro y permite conocer la realidad del mundo en el que se vive.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li><strong>Para que no me tomen el pelo (p\u00e1g. 88 \u2013 94). <\/strong>Esta raz\u00f3n tiene como sustento el escepticismo. Este es considerado por P\u00e9rez Tamayo como uno de los esp\u00edritus de la ciencia y nos permite hacer frente a lo que no posee una \u201c(\u2026) demostraci\u00f3n clara, objetiva y (cuando es posible) reproducible\u201d (p\u00e1g. 88). El otro esp\u00edritu es la actitud cr\u00edtica que lo entiende como la \u201cinsistencia no solo en solicitar razones y pruebas antes de aceptar una afirmaci\u00f3n como real, sino en analizarlas y evaluarlas cr\u00edticamente\u201d (p\u00e1g. 91). A partir del escepticismo y la actitud cr\u00edtica, el cient\u00edfico hace frente a razones y argumentos que pretenden ser objetivos, definitivamente, y como sugiere el autor, los esp\u00edritus de la ciencia tambi\u00e9n deber\u00edan ser parte de la formaci\u00f3n de todo ciudadano para evitar que se les tomen el pelo.<strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li><strong>Para hablar con otros cient\u00edficos (p\u00e1g. 95 \u2013 100). <\/strong>P\u00e9rez Tamayo afirma que conversar con un cient\u00edfico, al menos los que \u00e9l ha conocido en su carrera cient\u00edfica, es, casi siempre, refrescante e instructivo. Esto es, porque la mayor\u00eda de sus conocidos son esc\u00e9pticos, cuestionan todo, generan buenas ideas y realizan an\u00e1lisis cr\u00edticos de las pruebas. Asimismo, el autor identifica algunos tipos de di\u00e1logos que se dan entre cient\u00edficos: mediante la publicaci\u00f3n de sus ideas en art\u00edculos cient\u00edficos y reuniones acad\u00e9micas. Cabe resaltar que el autor toca un t\u00f3pico importante: la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. Desde su punto de vista, el mundo de la ciencia se divide en dos grupos, el primero relacionado a sus postulados y filosof\u00eda y el segundo aborda los productos, la tecnolog\u00eda, siendo el primero una \u201c(\u2026) cruzada a favor del progreso de la sociedad, para ayudarla a ingresar a un nuevo mundo, m\u00e1s cercano a su propia realidad\u201d (p\u00e1g. 100).<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li><strong>Para aumentar el n\u00famero de cient\u00edficos en M\u00e9xico (p\u00e1g. 100 \u2013 120).<\/strong> Una raz\u00f3n que es planteada desde el punto de vista social y que, por supuesto, involucra a una gran cantidad de pa\u00edses latinoamericanos. Algo importante que plantea el autor y es compartido por otros autores de la regi\u00f3n es que, para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, estos deben ser incorporados a una \u201csociedad del conocimiento\u201d; es decir, se les permita el acceso a los avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos. Pero para ello, el pa\u00eds debe tener un amplio grupo de cient\u00edficos. Tomando como referencia el n\u00famero de cient\u00edficos por cada 10 000 habitantes, muestra cuantos cient\u00edficos hay en diferentes pa\u00edses en el a\u00f1o 2000. La cifra alarma, si solo M\u00e9xico tiene 0.65, me pregunto: \u00bfcu\u00e1ntos cient\u00edficos habr\u00e1 tenido Per\u00fa en aquella \u00e9poca? Desde luego, P\u00e9rez Tamayo analiza la situaci\u00f3n de escasez de cient\u00edficos en M\u00e9xico. Pero m\u00e1s importante son las dos preguntas que el autor plantea: \u201c\u00bfa qu\u00e9 se debe que los cient\u00edficos mexicanos seamos tan pocos? y \u00bfestar\u00e1 M\u00e9xico preparado para aprovecharnos [a los cient\u00edficos] y promover vigorosamente el desarrollo de la ciencia y la tecnolog\u00eda?\u201d (p\u00e1g. 105). Respecto a la primera pregunta, P\u00e9rez Tamayo encuentra la causa en dos procesos hist\u00f3ricos de M\u00e9xico: la colonizaci\u00f3n por parte de los espa\u00f1oles y convulsionada \u00e9poca post independencia pol\u00edtica. En tanto, para la segunda pregunta, el autor toma en cuenta dos indicadores: el gasto anual en ciencia y tecnolog\u00eda y la reacci\u00f3n de las autoridades ante una mayor demanda en educaci\u00f3n. Aunque las cifras indican que se ha avanzado mucho en temas cient\u00edficos, P\u00e9rez Tamayo afirma que falta mucho por hacer. Me pregunto, \u00bfc\u00f3mo estaremos en ciencia y tecnolog\u00eda en el Per\u00fa?<strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li><strong>Para estar siempre bien contento (p\u00e1g. 121 \u2013 128).<\/strong> Para P\u00e9rez Tamayo, esta es una raz\u00f3n muy personal y es que, a trav\u00e9s de algunos pasajes de su carrera como cient\u00edfico, \u00e9l siempre ha estado contento. M\u00e1s a\u00fan, afirma que, durante la labor cient\u00edfica, un investigador encuentra regocijo cuando una hip\u00f3tesis no coincide con la observaci\u00f3n pues, como se puede deducir, aprendi\u00f3 a como no son las cosas.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"10\">\n<li><strong>Para no envejecer (p\u00e1g. 128 \u2013 133).<\/strong> La \u00faltima raz\u00f3n fue tomada de un libro \u2013 <em>Reflexiones matutinas sobre la investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/em> \u2013 publicado por el hijo mayor de P\u00e9rez Tamayo. Una raz\u00f3n que muestra que el envejecimiento, entendido como el deterioro estructural y funcional, en pocos casos puede comprometer la actividad intelectual, en especial la labor cient\u00edfica. Sucede que, tal y como plantea el autor, \u201c(\u2026) con el paso del tiempo se adquiere m\u00e1s paciencia, m\u00e1s capacidad de an\u00e1lisis objetivo y m\u00e1s control sobre las emociones\u201d (p\u00e1g. 131); de esta manera, intelectualmente, lo cient\u00edficos lo logran envejecer.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, P\u00e9rez Tamayo cierra el libro con un corto ep\u00edlogo e invita a los j\u00f3venes: \u201cA los j\u00f3venes que hoy se enfrentan a la decisi\u00f3n de qu\u00e9 hacer con su vida, los invito cordialmente a que se asomen a una profesi\u00f3n cient\u00edfica. Les aseguro que la pasar\u00e1n muy bien (\u2026)\u201d (p\u00e1g. 136).<\/p>\n<h2><strong>Rese\u00f1a del autor del libro<\/strong><\/h2>\n<figure id=\"attachment_5379\" aria-describedby=\"caption-attachment-5379\" style=\"width: 253px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-5379 size-medium\" src=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Ruy-Perez-253x300.jpg\" alt=\"\" width=\"253\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Ruy-Perez-253x300.jpg 253w, https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Ruy-Perez-355x420.jpg 355w, https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Ruy-Perez.jpg 471w\" sizes=\"(max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5379\" class=\"wp-caption-text\">Ruy P\u00e9rez Tamayo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ruy P\u00e9rez Tamayo es un m\u00e9dico pat\u00f3logo, investigador y divulgador cient\u00edfico mexicano. Naci\u00f3 en la cuidad de Tampico, Tamaulipas, en 1924. Estudi\u00f3 medicina en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM) y se especializ\u00f3 en patolog\u00eda en EE.UU. Sus contribuciones cient\u00edficas abarcan temas relacionado a la metionina, aterosclerosis, tuberculosis, cirrosis intersticial difusa, entre otras. Ha publicado m\u00e1s de 160 art\u00edculos cient\u00edficos y 69 libros. As\u00ed mismo, ha contribuido directa e indirectamente con la elaboraci\u00f3n de 134 libros de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. Dentro de sus m\u00faltiples premios destaca el premio Nacional de Ciencias de 1974.<\/p>\n<h2><strong>Librer\u00edas<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro puede ser adquirido en las librer\u00edas del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (FCE) ubicada en el distrito de Miraflores, Per\u00fa o en la librer\u00eda Communitas ubicada en San Isidro.<\/p>\n<h2><strong>Valoraci\u00f3n del libro<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-4589 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/4-puntos-300x67.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"67\" srcset=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/4-puntos-300x67.png 300w, https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/4-puntos.png 314w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un libro entretenido de principio a fin, con un leguaje sencillo de entender, con experiencias propias del autor que refuerzan y aportan en la formaci\u00f3n del futuro cient\u00edfico, con preguntas que pueden generar debate y, sobre todo, reflexi\u00f3n. <em>Diez razones para ser cient\u00edfico<\/em> deber\u00eda ser le\u00eddo por cualquier joven que acaba el colegio, investigador que se prepara para ser cient\u00edfico o cualquier cient\u00edfico consumado.<\/p>\n<h2><strong>Autor de la rese\u00f1a<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-5380 alignleft\" src=\"https:\/\/www.cientificos.pe\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/David-Castillo-Neciosup-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" \/>David Castillo Neciosup es ingeniero mec\u00e1nico de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa (PUCP), viene terminando la maestr\u00eda de ingenier\u00eda mec\u00e1nica con especializaci\u00f3n en dise\u00f1o de m\u00e1quinas. Ha realizado una pasant\u00eda de investigaci\u00f3n cient\u00edfica en la Universidad de Sao Paulo (USP) \u2013 cede Sao Carlos, Pr\u00e9dio do Laborat\u00f3rio de Escoamentos Multif\u00e1sicos Industriais. Su \u00e1rea de investigaci\u00f3n es el fen\u00f3meno de las vibraciones inducidas por flujo bif\u00e1sico gas-l\u00edquido en tuber\u00edas (2-FIV, por sus siglas en ingl\u00e9s); fen\u00f3meno frecuente en las industrias nuclear, qu\u00edmica y de hidrocarburos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Datos t\u00e9cnicos: T\u00edtulo original: Diez razones para ser cient\u00edfico Autor: Ruy P\u00e9rez Tamayo A\u00f1o: 2013 N\u00famero de p\u00e1ginas: 147 p. Idioma original: espa\u00f1ol Edici\u00f3n: primera edici\u00f3n Editorial: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Colecci\u00f3n CENTZONTLE Foto de la portada del libro Rese\u00f1a del libro Diez razones para ser cient\u00edfico es un breve y ameno ensayo escrito por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5388,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[270],"tags":[329,328,330,331],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5377"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5377"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5377\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5383,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5377\/revisions\/5383"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cientificos.pe\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}