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*Es siguiente articulo es una contribución del Profesor Jorge Linares.

Por: Jorge LINARES[i]

“Prefiero ver a un joven ruborizarse, que palidecer” decía hace más de dos mil años el político romano Catón. La situación de la ciencia en el país y en particular de los jóvenes científicos peruanos tendría que hacernos sonrojar de vergüenza, porque con el desinterés y abandono tanto público como privado por la ciencia palidece nuestras posibilidades de desarrollo, de un mejor futuro.

El intelecto, el verdadero recurso renovable, pero desperdiciado

Se dice tanto que somos una “tierra bendita” por nuestros recursos naturales. Muchos de esos recursos, como los minerales, son exportados con beneficio directo económico para el país, vía los impuestos, canon o regalías. Pero el Perú es mucho más que eso, cuenta con grandes recursos intelectuales, los cerebros inteligentes de los peruanos. Sin embargo, debido al poco interés en el desarrollo de la ciencia (menos de 0.2 % del PBI) el Perú contribuye de una manera indirecta a “exportar” varios de estos recursos intelectuales y prácticamente sin beneficio directo para el país.

Profesor Carlos Bustamante

Por ejemplo se fueron del país 5 valiosos científicos peruanos: el matemático Harald Andrés Helfgott, él es ahora uno de los mejores matemáticos mundiales, de nivel medalla de Field; el físico de la PUCP, Enrique Solano, que es ahora un experto en lo que suele llamarse la segunda revolución cuántica, en la concepción y realización de los nuevos computadores cuánticos, (no sería extraño que fuera candidato al premio nobel de Física); el también físico de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Carlos Rojas que ahora es un experto de nanomagnetismo y espintrónica, y acaba de obtener una medalla del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS, por sus siglas en francés), él ha trabajado y publicado con el premio nobel Albert Fert; otro físico José Ordoñez, egresado de la Universidad Jorge Basadre de Tacna experto en ondas electromagnéticas de superficie y en el transporte de calor en nanomateriales, José se encuentra ahora entre Francia y Japón y ha recibido el premio de Destacado Investigador de la International Photoacoustic and Photothermal Association; y Carlos Bustamante, Profesor miembro de la Academia de Ciencias de EEUU, experto mundialmente conocido en el manejo de moléculas individuales para diversas aplicaciones, profesor en la Universidad de California, Berkeley e investigador en el Howard Hughes Medical Institute. Podemos enumerar realmente muchísimos otros peruanos repartidos en múltiples países.

¿Repatriar nuestros científicos? Muy difícil

Profesor Enrique Solano

Se puede establecer y discutir sobre las modalidades para recuperar al “capital humano” que se encuentra en el extranjero, pero, en las condiciones actuales, será difícil convencer de regresar al país a científicos que tienen ya puestos permanentes y que están en plena producción intelectual y tienen un gran apoyo económico, estímulo científico por parte de sus laboratorios, de sus universidades y de las entidades que sustentan el desarrollo de la ciencia en los países donde están trabajando y además cuentan con la infraestructura logística y/o administrativa que permite que la producción científica no se retrase. Ellos ya están “en carrera”, “en competición”.

El sistema en la mayoría de los países desarrollados fuertemente interesados en ciencia es tal que todos los científicos son evaluados permanentemente para obtener nuevos ascensos, nuevos contratos de investigación, renovar el contrato de sus laboratorios con las entidades estatales que financian la investigación y tener igualmente varias oportunidades de reconocimientos por sus trabajos científicos.

Conservación de nuestros recursos intelectuales

El país y todas las entidades interesadas en desarrollar la ciencia en el Perú deben buscar y ejecutar prioritariamente 2 programas

Profesor Harald Helfgott

claves: i) para que los jóvenes de diversas universidades peruanas participen en el desarrollo de la ciencia en el Perú, ii) para conservar los “recursos intelectuales” que viven y trabajan ahora en el país, para estimular a los científicos que regresaron y que no encuentran las oportunidades necesarias para su establecimiento.

Se debe AHORA proporcionar incentivos para los investigadores y docentes-investigadores, por ejemplo, establecer una bonificación (de 600 dólares mensuales) de una duración de 4 años a unos 200 docentes-investigadores que serían seleccionados en base a su actual dedicación a la investigación (evaluada por sus publicaciones, invitaciones a conferencias internacionales y asesoramiento de tesis).

Uno de los pilares de un laboratorio científico es constituido por los doctorandos, jóvenes en plena actividad intelectual, que durante 3 años preparan una tesis (la historia muestra que algunos premios nobel, por ejemplo Rudolf Mössbauer,  han encontrado “su descubrimiento” durante su trabajo de tesis). Se debe establecer un programa de becas para los estudiantes de maestría y estudiantes de doctorado. Todo doctorando debe tener una beca (de por ejemplo 1000 dólares mensuales) que le permita dedicarse al 100 % a su trabajo de tesis. Su presencia permanente en los laboratorios contribuye a crear el ambiente científico necesario para estimular el desarrollo de la ciencia.

Después de haber trabajado cerca de 10 años en el Perú (PUCP e IPEN), he trabajado como “científico de base” unos 6 años en la Universidad Paris VI (ahora Paris-Sorbonne), 26 años en la Universidad de Versalles (ahora Paris-Saclay), un año en la Universidad de Upsala (Suecia), un año en la Universidad de Le Mans (Francia), un año en el CNRS y en el CEA de Grenoble (Francia). Esta experiencia “de terreno”, me permite afirmar que el desarrollo de la ciencia necesita de laboratorios donde se tenga no solamente el local y el presupuesto para la compra de equipos sino también tener el “capital humano” que constituyen los pilares del trabajo científico: i) Docentes-investigadores, ii) Investigadores a tiempo completo, iii) doctorandos a tiempo completo, y iv) personal técnico a tiempo completo.

En varias universidades peruanas y centros de investigación, ya existe la masa crítica para asesorar tesis de doctorado según estándares internacionales, por ejemplo, en la PUCP, en San Marcos, en la UNI, en la Universidad Nacional Agraria de la Molina, en la Universidad Nacional de Trujillo, en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, en la Universidad Cayetano Heredia, solo por citar algunos ejemplos.

Considero que empezar un programa de unas 200 becas de doctorando para que los jóvenes peruanos realicen sus tesis en el Perú debe ser prioritario para realmente impulsar el desarrollo de la ciencia en nuestro país. Los científicos que trabajan en el extranjero podrían colaborar en el desarrollo de estas tesis con estancias de uno o dos meses.

Financiamiento de becas público y privado para la ciencia

El financiamiento de este programa de becas debe venir principalmente del gobierno y también, en parte, de universidades privadas y de las empresas. Efectivamente, se puede realizar también un programa de becas de doctorado financiadas por las empresas, de la manera como se realiza en Francia. En este país existen las becas CIFRE (Conventions Industrielles de Formation par la recherche): un contrato entre una empresa, un laboratorio y un doctorando. Existen anualmente cerca de 1400 tesis CIFRE y representan entre 10 y 12% del total de becas.

En el Perú, a diferencia de países avanzados como Francia, existen universidades privadas sin fines de lucro que juegan un rol importante en el desarrollo de la ciencia (UPCH, PUCP por ejemplo), exclusivamente estas universidades, al igual que las universidades públicas, pueden recibir a los doctorandos becados y podrían también ser estimuladas a financiar doctorandos y personal científico, exonerándolas del correspondiente pago de impuestos.

El COVID-19 ha puesto en evidencia el rol fundamental que le corresponde a la ciencia y la necesidad de contar con recursos y conocimiento propios. También ha puesto en evidencia que el Perú cuenta con capacidades tecnológicas y científicas que le permiten producir ventiladores, plantas generadoras de oxígeno, vacunas, pruebas moleculares, etc. Esas capacidades no sólo deben consolidarse, sino también expandirse. Si no es hoy ¿CUÁNDO? Si no es el Estado y el sector privado ¿QUIÉNES?

Sobre el autor:

[i] Jorge Linares es exalumno de la PUCP, Promoción 1973 de la Facultad de Ciencias e Ingeniería, Profesor Emérito de la Universidad de Versailles / Paris-Saclay, Ex – Professeur des Universités Classe Exceptionnelle 2, Miembro de la Academia Nacional de Ciencias del Perú, Ex – miembro (8 años) del Conseil National des Universités (CNU-28) en Francia, Ex – miembro (2 años) de la entidad evaluadora de laboratorios en Francia (HCERES), Grade de Chevalier de l’ordre des PALMES ACADEMIQUES (France), 2017, Médalle du Sénat Francés 2017.

 

 

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