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¿Quién no ha jugado de niño con los imanes del refrigerador? Bueno, yo creo que todos en su momento lo hemos hecho alguna vez. Regresemos en el tiempo he imaginemos a ese niño curioso cogiendo por primera vez un imán del refrigerador, interactuando con él y tratando de entender el mecanismo por el cual se atrae hacia el refrigerador o el origen de la fuerza que atraviesa las hojas de papel para sujetarlas. ¿Se imaginan el proceso de observación y análisis del niño?.

Así como los niños experimentan con los imanes del refrigerador, este hecho debió ser investigado por los sabios de esa sociedad en su momento.

Hoy en día los materiales magnéticos como el cobalto, hierro, níquel y las tierras raras (que no son tan raras) como el lantano  o el neodimio, han jugado y siguen jugando un rol muy importante en el desarrollo de nuevos dispositivos de almacenamiento de datos, sensores y telecomunicaciones. Un auto cuenta con más de 70 dispositivos magnéticos. Antes de explicar donde se genera la magia en un Ipod, o cómo se ha logrado que los discos duros tengan tanta capacidad para guardar información o el hecho de tener computadoras más rápidas y más delgadas, es necesario remontarnos en el tiempo y recordar un poco la historia. ¿Conocemos la historia del primer dispositivo magnético creado por el hombre?

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Magnetita

Pues bien, nuestra historia comienza en coordenadas espacio-tiempo hace 2500 años, en la ciudad de Magnesia actual Turquía, en donde se ha descubierto el depósito más grande del primer mineral magnético conocido por el hombre, al cual se le llamó Magnetita (Fe3O4). Algunos filósofos hacen mención que fue en realidad en Grecia en donde comenzó a estudiarse este material. Precisamente la palabra que describe globalmente las propiedades y efectos de estos materiales es ‘magnetismo’, la cual proviene del griego μαγνετεσ, que hace referencia a los pobladores de la antigua ciudad de Magnesia. Cuentan los conocedores de la historia de la ciencia, que era de conocimiento popular que cuando el hierro (Fe) se ponía en contacto por la Magnetita, ésta le traspasaba sus propiedades volviéndolo magnético. Así como los niños experimentan con los imánes del refrigerador, este hecho debió ser investigado por los sabios de esa sociedad en su momento.

Años después, el descubrimiento de una propiedad de estos materiales dio origen a la primera aplicación tecnológica de un material magnético. Los científicos.pe de la época, observaron como una pequeña y delgada lámina de magnetita se orientaba siempre en la misma dirección cuando flotaba en el agua. Esto les dio la magnífica idea de utilizarla como referencia para sus viajes. En ese momento de la historia el primer compás o brújula utilizada por los marineros acababa de nacer y con esto la primera aplicación de lo materiales magnéticos.

No fue hasta que el inglés Williams Gilbert (1540-1603) realiza los primeros estudiobrujulas sobre el magnetismo, que pudimos tener alguna idea de lo que estaba sucediendo con nuestra pequeña brújula. Ojo, las brújulas funcionaban sin una comprensión total del por qué, pero funcionaban muy bien (hasta el día de hoy algunos dispositivo son vendidos pero no se conoce al 100% la explicación del funcionamiento que hay detrás de ellos). Sir Gilbert mostró, por ejemplo, la distribución del campo magnético terrestre así como el estudio de la atracción o repulsión de los imanes. Esto trajo consigo el concepto de polo magnético, como la región ubicada en los extremos del imán, en donde se concentra el ‘magnetismo’. Es conocido por nosotros ahora que los polos iguales se repelen y los polos diferentes se atraen. Para poder entender esto mejor, Michael Faraday (1791-1867) propuso que imagináramos que la interacción entre imanes estaba regida por fuerzas invisibles, llamadas ‘líneas de fuerza’, las cuales parten, por convención, del polo Norte hacia el polo Sur de un imán.

tierramagneticoPrecisamente la brújula, esa lámina de magnetita observada mucho tiempo atrás flotando en el agua, y que luego se colocó apoyada en su centro de gravedad por una varilla (aguja), es orientada por las líneas de fuerza de la tierra. Exactamente, la tierra es un gran imán y presenta un campo magnético, por lo tanto un polo norte y un polo sur. El campo de la tierra es terriblemente mucho más pequeño que el de un imán común y corriente. Y por supuesto, al ser la lámina de magnetita un pequeño imán, su polo norte estará orientado hacia el polo sur magnético de la tierra (polos diferentes se atraen). Es decir,  la brújula apunta su propio norte magnético hacia el sur magnético de la Tierra, el cual es llamado comúnmente Polo Norte (trae a confusión) o como debería llamarse siempre, el Polo Norte Geográfico.

El desarrollo de la brújula fue de la mano con el desarrollo de la tecnología del momento, recordemos que durante esa etapa de la historia no se contaban con los equipos actuales para cortar o fabricar materiales. Los ingenieros del pasado tenían que romper y cortar la magnetita para fabricar laminas pequeñas y delgadas, buscando que pudieran flotar y que tuvieran una forma alargada. Debieron de haber realizado muchas pruebas hasta tener optimizada la brújula estándar. De la misma manera, actualmente el desarrollo de tecnología para fabricar nuevos materiales magnéticos se vuelve fundamental para lograr obtener materiales de diferentes formas y tamaños, algunas veces un millón de veces más delgados que la brújula, permitiendo a los ingenieros y científicos descubrir nuevas propiedades y nuevos efectos para crear, así como lo fue con la brújula, nuevas aplicaciones para el uso diario del ser humano.

Nahuel Monteblanco, PhD

@nmonteblanco